Encontrarse tejiendo: Entrevista a El costurero de Ro

El costurero de Ro es una tienda de materiales de costura, abierta desde octubre de 2017, que se encuentra en la C/ Roma, 4, del municipio de Alpedrete.

¿Cuál es el origen o el significado del nombre del local?

Cuando eres una apasionada de las labores, el costurero se convierte en un gran contenedor de tesoros. Mi tienda viene a ser ese lugar donde encontrar todos los tesoros que puedas necesitar para la labor que estas realizando.

⁠¿Cómo surge la idea de abrir este local? ¿Cómo se ha ido construyendo desde entonces?

Al principio la idea era abrir una tienda online sin tienda física, pero me. parecía frio e impersonal, la idea de tener que competir con un montón de tiendas igual que la tuya en un buscador de internet… me daba un poco de miedo. Pensé que había que ofrecer algo más al cliente y eso se podía conseguir con un espacio físico donde el cliente pueda sentirse a gusto, mientras escoge sus materiales para el siguiente proyecto. Así que cuando vi el local que ocupo y vi el espacio, la luz natural, y las posibilidades que ofrecía no lo dudé ni un instante.

¿Por qué en este municipio? ¿Qué vínculo tenéis con él?

Escogí el pueblo de Alpedrete porque mi marido tiene su negocio en el mismo pueblo y así podíamos ir y venir juntos para optimizar tiempo y combustible. Además tengo gran parte de mi familia viviendo en Alpedrete.

⁠⁠¿Cuál es la relación que tenéis como comerciantes/dueños con los vecinos y vecinas?

Ahora mismo después de 8 años creo que puedo decir que mi tienda se ha convertido en un lugar de encuentro para todas las personas tejedoras de la sierra y que está bien integrada en la localidad.

⁠¿Qué dirías que distingue a tu comercio dentro del pueblo? ⁠¿Cómo animarías a la gente a elegir el comercio local frente a otras opciones?

A día de hoy cualquiera puede abrir su móvil y comprar una aguja o un ovillo de lana en una tienda de internet y tenerlo en casa al día siguiente. Eso es algo con lo que un comercio pequeño jamás podrá competir.

Por eso el pequeño comercio tiene que ofrecer un servicio básico pero muy importante, que es el asesoramiento. Cuando un cliente acude a mi comercio le pregunto qué quiere hacer, para qué es el material que me está pidiendo, qué técnica va a utilizar, cual es su manera de tejer y en base a sus respuestas le puedo ofrecer y aconsejar los materiales óptimos para realizarlo. Todo este asesoramiento se complementa perfectamente con la oferta de talleres que imparto.

Los talleres son sin duda el producto estrella de mi tienda. Las alumnas no solo aprenden sino que se relacionan, socializan y traban amistad con otras personas que comparten su afición. Esto hace que la tienda se convierta también en un punto de encuentro para tejedoras. Ellas me hacen saber lo contentas que están de tener este ratito especial para sí mismas y a mí me llena de orgullo ver sus avances.

Así que animo a todas las personas a comprar en sus comercios cercanos, porque una tienda solo necesita de clientes para sobrevivir. Estoy aburrida de escuchar a la gente decir “es que en este pueblo no hay de nada” pero cuando les preguntas donde compran habitualmente, te dicen que en Madrid. Pues si dejamos de comprar en Madrid y en internet, puede que cada vez haya más comercios en el pueblo y más servicios y más vecinos …. Y más comunidad que es de lo que se trata, y es sin duda lo que más nos enriquece como personas.