Artesanía de tú a tú: Entrevista a Enmarcarte

Enmarcarte es el negocio de encarnación artesanal de Almudena, que funciona desde el 2000 en el Camino de Valladolid, 14, de Torrelodones.

¿Por qué «Enmarcarte»? ¿De dónde viene el nombre?

Bueno, la verdad es que surgió fácil como que era enmarcar arte y era un nombre pues oye llamativo y vistoso y musical.

¿Cómo empezo el negocio? 

Bueno, realmente yo exportaba molduras para molduras españolas para todo el mundo y mi primer embarazo me quedé sin trabajo. Así fue de triste. Y como yo además quería tener muchos hijos, porque es lo primero que todo el mundo sabe de mí, que era un sueño.

Me quedé sin trabajo y entonces, afortunadamente, como me dedicaba a la exportación de molduras, pues sí que veía a los chicos trabajando, sí que veía cómo hacían las cosas y me tomé la molestia de aprender el oficio. Y cuando tuve la mala suerte que me despidieron, embarazada, mandé a tomar por viento a todos los empresarios y dije, «Os lo vais a creer vosotros que no voy a tener yo hijos.» Y me monté el negocio primero en mi casa.

¿Esto qué año era?

Esto era en el 97. Entonces, me monté el negocito en mi casa, en un pequeño cuartito y entonces yo llevaba muestrarios a otras tiendas de fotografía, de decoración y tal, un día a la semana recogía encargos y otro día a la semana los entregaba. Y así empezó a surgir.

Empecé a tener una cantidad importante de clientes y como lo hacía todo en casa, que era muy pequeñito, no estaba muy cómoda trabajando y pensé en la posibilidad de coger un local, pero en plan taller y si venía gente bien y si no, con mis clientes yo tiraba bien. Un taller que era las afueras del pueblo.

Claro, porque esto estamos hablando que tú pensaste siempre en coger este taller en en Torrelodones porque vivíais aquí y esto era lo más cercano para estar cuidando a tus hijos, ¿no?

Claro. Sí, sí, sí, yo lo que quería era olvidarme de Madrid, olvidarme de todo este esto y vivir tranquila y poder ocuparme de mis hijos.

Querías hacer algo que pudieras mover con tus propias esfuerzos.

Eso es. Y de una forma sencilla y sin grandes pretensiones ni nada. Al final pues conseguimos ahorrar lo que pedían, el local estaba en bruto, se acaba de construir el edificio y pues con mucha ayuda. Mira, por ejemplo, gracias a Julio sobre todo, ¿no?

Gracias a Julio Rivas, que es una referente en este pueblo para muchos.

Nos ha ayudado muchísimo a poder trabajar a gusto, porque nos hizo primero toda la instalación de la luz gratis por ayudarnos. Luego me ayudó también a hacer unas estructuras en el taller para poder colocar las molduras y a hacer unas mesas especiales para que pudiéramos trabajar a gusto. Siempre está a nuestro lado.

Bueno, siempre hay vecinos, ¿no?

Sí, pero hay gente y gente, y lo de este hombre ha sido la verdad espectacular. Total, que nada, pues eso, cogimos el local, nos dio el dinerillo y entre todos los amigos nos apañamos como pudimos. Hicimos un adobe en las paredes. Otro amigo nos invitó al suelo porque querían que probásemos un suelo industrial que la verdad que es maravilloso, porque puedes estar horas y horas de pie.  Y así poquito a poco entre todo el mundo.

¿Qué relación hay con los vecinos?

Muy buena, porque hay que hay mucha gente también mayor que vive sola, que no habla con nadie durante todo el día y bueno, ya ves que yo pues soy sociable y entonces enseguida «buenos días, buenos días, ¿qué tal?»  Y al final un ratito a todo el mundo pues se establece un vínculo.

¿Qué crees que hace un poco único, la singularidad de tu de tu comercio?

Yo creo que el ser artesanos, lo primero, la esencia del artesano y que nosotros hacemos todo aquí en nuestro taller.

Con lo cual das un valor importante a lo que es artesanal.

Total. Total. A lo artesano, al no contaminar, al reciclar y a lo ecologico.

¿Cómo ves el estado actual del comercio local en el municipio hoy en día?

Muy mal, porque no nos cuidan y además me estoy dando cuenta que interesan más viviendas que locales. Entonces, aquí por ejemplo, nosotros llevamos pidiendo pues mira, casi todos los años que llevo aquí una zona azul donde el tráfico fluya, pero aquí la gente aparca por la mañana a las 8 de la mañana y se vuelve. Ya está, buenas noches, no quitan el coche, con lo cual el comercio es un desastre.

Y sin embargo, la ponen la zona en aquella calle que no hay ninguna tienda, que es donde aparcan realmente los que les viene bien irse a Madrid.

¿Y esto lo habéis manifestado al Ayuntamiento, habéis ido a pedirlo?

Sí, bueno, ya han pasado ya no sé cuántos alcaldes, ya han pasado no sé cuántos equipos de gobierno, ya ha pasado ya tanta gente. Pues ahora seguimos en las mismas. Había una asociación de comerciantes que montó un vecino, pero yo me estuve dando cuenta que es que realmente lo hizo pues con ánimo de lucro, no con todo lo contrario.

Con lo cual no tenéis una asociación de comerciantes fuerte.

Había, pero yo ya me desconecté porque mira, a mí cuando se reúnen para este tipo de cosas y que todo es poner dinero, poner dinero, pero ninguna solución, pues me salí de la asociación y al final fue todo un chasco.

¿Qué apoyos o qué mejoras serían claves para garantizar el futuro del negocio? O sea, ¿cómo ves tú el futuro de aquí a otros 10 años? ¿Tienes continuidad en tu familia?

Yo estoy intentando. Yo afortunadamente, como tengo siete hijos, lo que he intentado, claro, ha sido enseñarles. O sea, todos han mamado de pequeños. La verdad que como soy autónoma, he ido al hospital a dar a luz y luego aquí a dar el pecho y el bebé todo el día.

Y entonces lo que luego he hecho ha sido cuando he visto que no les gustaba estudiar o se me han desviado un poco del buen camino, aparte de tenerlos cerca de nosotros, la posibilidad de que aprendan un oficio. Entonces el oficio lo puedes montar en cualquier parte del mundo. Y eres independiente, eres libre, pues pues eso, vivir tu vida dependiendo solamente de ti, de tu trabajo.

Entonces a día de hoy, imagínate que uno de tus hijos le entra el gusanillo y dice, «Pues mamá, yo quiero seguir y tal.» ¿Qué qué crees que necesitaría para darle más empujón al negocio? O sea, para que siga yendo bien.

A ver, al revés, es que yo ahora soy la que estoy pasada de moda y de todo. Porque yo no manejo redes, no me gustan. Entonces yo no entro en ese mundo, con lo que yo me entra de trabajo vivo, no me hace falta más. No sé de redes y aparte no me gustan, pero mis hijos con las redes, yo creo que están abiertos, ellos podrían. Las redes son otro mundo. Antes buzoneábamos, te anunciabas… Y yo la verdad es que afortunadamente desde el primer día me ha entrado tanta gente que no he tenido que hacer publicidad. Ha sido un boca a boca.

¿Crees que vendrían bien apoyos pues del Ayuntamiento, subvenciones al comercio local, hacer ferias, que se les dé a conocer?

Siempre, Siempre. Claro. Lo que pasa es que el tema de las subvenciones y todo eso, yo me estoy dando cuenta que todo realmente siempre está enfocado no para ayudarnos, sino para controlarnos. Entonces son ese tipo de subvenciones no las veo interesantes. Ellos lo único que quieren es que paguemos y que paguemos y que paguemos y cuanto más se pague mejor, entonces todo lo enfocan pues eso, para estar directos, conectados con Hacienda y entonces no.

¿Qué le dirías a alguien que duda sobre comprar en el comercio local?

A ver, cada uno que haga lo que le venga bien. Lo que sí que recomendaría es antes de, por ejemplo, comprar cosas de arte a través de redes, todo lo contrario, ir a galerías, ir a tiendas pequeñas y y tener un trato directo con el que te hace el trabajo, tanto el artista, el enmarcador… Tener un trato directo con la gente y ver cómo se realizan tus trabajos y ver pues un poco conocer a la gente y el proceso, ¿no Quién te lo está cuidando, quién te lo va a dar.

A mí me da igual que la gente compre en un pueblo, que vaya a Madrid, cada uno tiene sus costumbres o sus cosas. Todos al final vamos a beneficiar. El caso es que la gente compre y use los comercios.

Pero desde luego, yo recomiendo siempre un comercio donde te atiende una persona, que no ir a un sitio donde te atiende una máquina ni siquiera eso. Sobre todo que yo creo que en estos tipos de comercios se trata muy de tú a tú. En otros sitios eres un número, eres uno más que ha entrado por la tienda, no le conoces, no sabes nada.

A ti te viene un vecino, conoces muchas cosas de ese vecino, ¿no?

Efectivamente, nos contamos un poco las vidas, porque normalmente tienes feeling con la gente y al final pues no llega a ser una amistad, porque eso ya es muy grande, pero sí que es un trato muy entrañable, la verdad.