Aulencia: 50 años de veneno impune en Madrid

La presa vieja del Aulencia, entre Colmenarejo y Valdemorillo, acumula desde los años 70 lodos con mercurio 17 veces superior al límite legal.

La llamada “presa vieja” del Aulencia, afluente del Guadarrama, arrastra más de medio siglo recibiendo vertidos procedentes de la potabilizadora vinculada al embalse de Embalse de Valmayor, gestionado por Canal de Isabel II. Los residuos, descargados a través del arroyo de la Peraleda entre Colmenarejo y Valdemorillo, han generado una gran acumulación de lodos tóxicos.

Análisis independientes, presentados en la Asamblea de Madrid, confirman que el 90% del embalse está colmatado por estos residuos tóxicos, con grave riesgo de contaminación aguas abajo. Vecinos y ecologistas señalan como origen los vertidos de la potabilizadora de Valmayor, gestionada por el Canal de Isabel II. Pese a décadas de denuncias y mociones en ayuntamientos y la Asamblea, las instituciones responsables —Canal de Isabel II, Confederación Hidrográfica del Tajo y Comunidad de Madrid— siguen sin actuar.

El Ayuntamiento de Valdemorillo, el de Colmenarejo y la Asamblea de Madrid, tras años de reclamaciones, no han ejecutado ninguna medida real. «Es un escándalo que, con pruebas científicas y riesgo para la salud, nadie asuma su responsabilidad». La presa, casi llena de lodos, amenaza con liberar tóxicos al Guadarrama y al Tajo. Mientras, Canal de Isabel II y la CHT se pasan la pelota, dejando a los ciudadanos sin respuestas ni soluciones.

 

Nuevas rotondas por 100.000 €: el atasco más decorado

El Ayuntamiento de Valdemorillo ha demostrado una vez más su brillante capacidad para priorizar: mientras los vecinos se ahogan en atascos diarios a la entrada y salida del pueblo, el consistorio ha decidido invertir 100.000 € en… ¡rotondas! Porque, al fin y al cabo, ¿qué mejor manera de simbolizar la gestión municipal que dando vueltas y vueltas sin avanzar?

La obra, enmarcada en el Plan de Inversiones Regional, promete embellecer el municipio con nuevas glorietas que, según el alcalde, «mejorarán la movilidad». Eso sí, siempre que por «movilidad» entendamos el arte de girar en redondo mientras se espera a que el tráfico hacia Madrid se desbloquee por arte de magia. Los vecinos, expertos en paciencia, ya han bautizado las nuevas rotondas como «los monumentos a la espera».

Lo más irónico es que, mientras se hacen la foto, la salida hacia la capital sigue sin rotonda, convirtiendo cada mañana y tarde en un ejercicio de resistencia al estrés. A que esperan a inmpulsar junto a la comunidad de Madrid una solución. Pero no os preocupéis: al menos ahora podréis desesperaros viendo si se secan las flores cada 20 dias.

Y es que, en Valdemorillo, el progreso no se mide en soluciones, sino en curvas bien asfaltadas. «Es una inversión en calidad de vida», aseguran desde el ayuntamiento. Claro, para ellos «calidad» es pasar media hora en el coche para recorrer dos kilómetros, pero con paisajismo incluido.

¿El próximo proyecto? Quizás instalar un tiovivo en la rotonda de La Candelaria. Total, si ya estamos acostumbrados a dar vueltas, ¿por qué no hacerlo con música?